Sinceramente a veces, nos encontramos en un paralelo tremendo, entre corazón y razón.
Pero es menester distinguir que nos hace felices de verdad, como un dulce veneno, que es mortal cada vez que lo tienes en contacto. De lo que es sólo una felicidad de autoconvencimiento, por la comodidad de no sentir dolor alguno.
Decidir está en las manos.-
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